No soy futbolera, pero el sábado tuvimos una ocasión para pasarlo muy bien con la excusa del partido de la selección. Y no por el resultado del partido del omnipresente y todopoderoso fútbol (5-1 a favor de los chicos de Luis Aragonés), sino porque nos reunimos con los amigos. Qué mejor excusa que un partido que parece extasiar a todos para, dejando a los demás en el campo o clavados en la tele, nosotros hablemos de nuestras cosas, comamos y bebamos.
La cita era a las 8 en Callao con nuestros amigos de Madrid y una nueva amiga llamada Anna, precisamente eslovaca, que ha venido a trabajar a Madrid. Ya en el metro nos topamos con un grupo de aficionados jóvenes armados de un bombo, una voz perjudicada por la "pivo" y un repertorio de canciones de apoyo a la selección donde no faltaban alusiones subiditas a "la Leticia con zeta". Llovía a cántaros, así que tras acercarnos a la zona del estadio, sin llegar a ver el estadio del Calderón, nos apostanos en un bar donde ponían unas raciones interesantes (Ñam, ñam). El bar estaba repleto de aficionados de la selección con camisetas, banderas y bufandas (muy útiles dada la nochecita fresca que se avecinaba), la mayoría coreando "a por ellos" o "eslovaco el que no bote". Vi también a una familia pintándose la cara con los colores de la selección, y de repente... entre la marea amarilla y roja... me pareció ver un espejismo de aficionado con los colores eslovacos (rojo, blanco y azul).
Falsa alarma: era un chico con un jersey al hombro de Tommy Hilfiger.

Y no sé si por el efecto de las pivos o la animada conversación, pero dejamos de prestar atención al partido. Al final del encuentro nos enteramos de que habían quedado 5-1. La manita... y para los eslovacos el gol de la honra. Pero como he dicho, el resultado era lo de menos, al menos para mí. Hubo algún que otro pacharán... Pero que conste que todo lo hacíamos porque Anna probará gastronomía spanish. ;-) Poco después de acabar el partido, nos fuimos camino de la zona de Huertas, para tomar un mojito en algún sitio. Por el camino nos encontramos a un grupillo de aficionados eslovacos con bandera incluida y comprobé que mi eslovaco ha quedado por la profundidad de la línea 6 de Metro.
Al final estuvimos tomando unos mojitos en un bar, y de vuelta a casa, que ya era suficiente juerga. Pasamos una velada estupenda. Lástima que no fuera el partido del sábado en Bratislava, si no, igual nos habríamos escapado para allá y quizá ver a alguno de mis compis.
Por cierto, vi a dos de ellos en la tele en una entrevista de una reportera desplazada a un bar de Bratislava. ¡Qué casualidad!
Bueno, pues eso, 5-1. ¿Qué pasará en Bratislava? Se admiten apuestas. Próximo capítulo del Španielsko - Slovensko este miércoles.
Autor: indarki
Fecha: 15/11/2005 11:48.
Autor: Di Stefano
Fecha: 16/11/2005 23:29.
Autor: Gaby
Fecha: 20/11/2005 16:07.
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