Bueno, pues al final, tras el empate en Bratislava, los chicos de Aragonés se portaron y van al Mundial de Alemania. El resultado final: 6-2.
Y ahora vamos a lo realmente importante: quedamos otra vez con los amigos en un bar con la excusa de "ver" el partido. Esta vez se nos unió al grupo uno de los ex-compañeros de piso de Dani, al que hacía bastante tiempo que no veíamos. Tras tomar unas suculentas tostas o alguna que otra "male" o "velke pivo", salimos del bar con los estómagos más o menos llenos. No sé si por verdadero hambre o por prolongar la velada, fuimos en dirección a un garito donde sirven el mejor kebab de todo Madrid.
Mala suerte: nos cerraron el garito casi en nuestras narices. No hay que olvidar que era miércoles, pese a la afición de los madrileños por salir entre semana.
Como había algo de hambre, decidimos probar suerte en otro bar, y se nos ocurrió pedir una ración de pimientos. No sé si eran de Padrón, pero francamente lo dudo, porque dicen que los de Padrón unos pican y otros no... y estos picaban casi todos.
Las pruebas que tuvo que pasar el mítico Hércules o la arriesgada carrera mañanera a la caza de sitio en el metro se quedaron como simples pruebecillas de nada. Con el desafío de los pimientos explosivos nos convertimos en verdaderos héroes de la gastronomía patria. La boca nos ardía y los pedazos de pan que engullíamos no parecían quitarnos el fuego de la boca. Mientras yo estaba en la disyuntiva de pedir algún licor fuerte para quitarme el picor, vi como Anna resistía a varios pimientos sin inmutarse. Sin duda, había olvidado el "corazón fuerte" de aquellas tierras y su paprika.
Recomiendo vivamente estos pimientos como anestesia parcial para dentistas. Efectivos, sin duda alguna.
Autor: Bloque Nacionalista Gallego
Fecha: 23/11/2005 08:19.
Autor: Fran
Fecha: 24/11/2005 19:23.
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