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07/03/2005
Mini guía de supervivencia en eslovaco
Os paso algunas palabrillas interesantes para desenvolverse un poco, o al menos tomar el primer contacto con este idioma tan sencillo:
Prosim= Por favor, oiga, perdone, etc. Es la palabra comodín, sirve para todo, como el microondas.
Prosim si...= Quiero, Quisiera... Una variante de la anterior, pero especial para pedir en restaurantes. Ya os decía que Prosim sirve para todo.
Ano= Sí... Va en serio, significa Sí. No es coña.
Nie= No. ¿Más fácil, verdad?
Dobre=Otro comodín. Significa bien, vale, de acuerdo. Igual, igualito que el universal OK.
Ahoj!= Hola! Cuando es a un amigo, en plan informal.
Do videnia!= Adiós, hasta luego!
Dobry den= Buenos días
Dobry vecer= Buenas noches (como Good evening)
Pivo= Cerveza (es que alguien todavía no lo sabía?)
Kava= Café... y no, no le echan nada de champan
Voda= Lo siento... no es vodka, aunque lo pudiera parecer. Es otra bebida mundialmente conocida y menos espirituosa: el agua.
Para complicar más el idioma, tienen acentos y otros signos como la palomita(no sé como se llama) que es como el acento circunflejo del francés pero al revés.
Bueno, esto es todo por ahora. Otro día más y mejor.
17/03/2005
Sorry
Siento el error del artículo del diccionario repetido; a veces el programa hace cosas raras, raras, raras...
CORREGIDO
También he movido los comentarios para que estén todos juntos en el mismo mensaje.
Fotos, planes y… ¡por fin!, la primavera
Hace bastantes días que no escribo nada. Últimamente he estado muy ocupada, preparando con mi compañero los exámenes de Maturita (Selectividad eslovaca) que pasan los alumnos de 5º curso. Además, casi todas las tardes me las paso repasando los temas de lite, que andan más o menos perdidos por mi memoria, para explicarlos el día siguiente. Entre que salgo tarde del insti y que el bus 13 para mi casa pasa cada hora, en fin, que no llego a casa pronto que digamos. Por cierto, a ver si os hablo de mis aventurillas en el bus 13, otro día.
No tengo mucho tiempo.
Pero si unas cuantas cosas en cola para contaros, que a este paso se me van a olvidar y no es plan.
Lo primero, que estoy sacando fotos de aquí, pero no tengo cámara digital, así que habrá que esperar a revelar el carrete y buscar un escaner (tarea un poco difícil por aquí), para enviaros algo.
Lo segundo, que aunque tengo dirección postal del piso y me podríais escribir, prefiero no hacerlo, porque no tengo llave del buzón y la última vez que intenté sacar una carta del buzón costó lo suyo. En cuanto sepa si se puede escribir a la dirección del Insti os la doy. Pero en fin, siempre es más cómodo y rápido el correo electr.
De momento, tengo intención de quedarme en Semana Santa, ya que tengo ganas de hacer algún viajecito por aquí. De todos modos, saqué el billete de avión para irme a España (que lo tendré que cambiar si me quedo), así que si se os ocurre algún plan irresistible en casita yo me apunto, que a mí para tentarme hace falta bien poco.
Espero que lo paseis muy bien en esos días con los planes que hagais. Si alguien se anima a venir, ya sabe, seguro que no se arrepentirá de venir aquí.
Bueno, me he ido por las ramas, porque en realidad quería decir que Ya es primavera en El Corte… quiero decir, en Kosice. ;-))
Hace tres días que ha mejorado el tiempo. Éste ha sido mi primer día sin gorro ni bufanda, ya solo quedan manchas de nieve en lo alto y… lo mejor de todo, hay muchísima luz. Me dijeron que la primavera aquí es espectacular, que llega de repente como un ataque de tos, y así ha sido, aunque alguno de mis compañeros dice que no guardemos aún la bufanda. Hoy ha amanecido a las 5.30 de la mañana, y como mi piso no tiene persianas, pues a levantarse tocan.
Frente a mi cama tengo un poster de un pueblo pesquero de Euskadi (creo q es Lekeitio), bueno, pues a las 6 de la mañana, que es cuando me levanto, todo el poster estaba iluminado por una luz como si fueran las 12 de la mañana. Alucinante.
Los días van alargándose, y eso me anima, porque llevaba un poco mal la poca duración del día. Por la calle se ve más gente y… atención, los primeros turistas, hablando en un inglés malo que me recuerda a mi acento ibérico.
¡Viva la primavera y el calorcito!
Reflexiones Kosiceras
Hoy me ha dado por reflexionar (de vez en cuando también pienso un poco), y os cuento algunas ideas que me han ido pasando por la cabeza.
Todavía me acuerdo de lo nerviosa que estaba el día antes de venir, porque la duda era demasiado grande. Dani me había comentado que eso se iría pasando conforme yo pusiera cara a la gente, paredes a las casas, y calles a Kosice. Y ha sido verdad. La experiencia para mí está siendo inolvidable.
Me acogieron como una más entre los profesores, y los alumnos son un verdadero lujo, me hacen creer que aún hay gente a la que le apasiona hablar de literatura. Cada vez que “se enganchan” a lo que digo o se divierten en clase supone para mí lo mejor del mundo. Es difícil describirlo, me siento muy, muy bien explicando.
De algún modo, la ciudad me parece un rincón que todavía se resiste a que yo desvele todos sus secretos. Es como otro mundo, en todos sus aspectos. Aquí he desconectado casi totalmente de muchas historias que me rondaban allí. No se trata sólo de los asuntos de la boda, que para ocuparme de ellos aquí estoy limitada, sino de, por ejemplo, el agobio que siempre me ha perseguido sobre el trabajo, tener que andar allí rascando piedras para encontrar un trabajo mísero. Puede que vuelva a hablar sobre lo del trabajo, porque me estoy planteando quedarme otro año.
Bueno, me cansé de escribir por hoy. Ya es muy tarde aquí. Os echo de menos. Musus
22/03/2005
Mi vida según el 13
Lo mío con el autobús 13 fue un flechazo desde el primer día.
Antes de venir a Kosice sabía que a lo mejor me tocaba quedarme en el piso donde estoy, un poco aislado y apartado del centro (pero me encanta). Mi compañero Kike me dijo que había solo un bus que subía hasta aquí, y que pasaba cada hora, hasta las 11 de la noche… así que yo ya venía medio mentalizada de que el bus 13 y yo nos íbamos a ver mucho, pero que mucho mucho.
Mi vida aquí está condicionada por sus horarios, como un novio a veces está condicionado por los antojos de su pareja, pero lo llevo bastante bien; cuando vuelvo del Insti a las 3 o así voy al super, compro lo que me haga falta (así cotilleo un poco y no paso frío en la calle), y a esperar el 13 rumbo a casita.
El bus 13 ha sido testigo de algunas anécdotas, que os cuento.
La primera, cuando peor lo pasé, me ocurrió sólo 5 ó 6 días después de venir. Había pasado la tarde visitando a mi compañera Paloma. Yo siempre había vuelto con alguien, pero esta vez tenía que coger el bus yo sola. Paloma me indicó dónde estaba la parada, pero yo me despisté y cogí el bus en dirección contraria. Aquella noche, aparte de no entender aún ni papa de eslovaco ni conocer las calles, no llevaba las gafas, por lo que iba despistadísima.
Enseguida me di cuenta de que he había equivocado, y empecé a preguntar a una chica joven si sabía dónde estaba la próxima parada, pero no sabía inglés… Lo pasé bastante mal para hacerme entender. Al final, me comuniqué en inglés con un chico, y conseguí coger el siguiente 13.
Otro día tuve que subir toda la cuesta hasta casa yo sola porque justo perdí el último 13, y no había ni Dios por la calle. Mi zona era de auténtica peli de terror, no os exagero nada, silencio, frío, oscuridad, y los perros ladrando al fondo, de verdad. Terminé preguntando a un hombre, que me indicó muy bien. En fin, creo que parte del poco eslovaco que sé lo aprendí a base de equivocarme y preguntar, pero a todos mis compis les han pasado cosas parecidas. Muchas veces cogemos un taxi cuando salimos por ahí.
Otro día, estando Dani aquí, teníamos que comprar unos billetes dentro del bus al autobusero. Yo tenía ensayado lo que tenía que decir, pero resulta que era un poco más caro el billete, y no entendía ni papa al autobusero. Pero una chica muy amable se nos acercó y me pregunto en inglés si podía ayudarme. Ella le explicó al autobusero, pagamos los billetes, y ella nos siguió hablando en español, porque resulta que lo estaba estudiando.
En fin, estando en el 13 he conocido a bastante gente. Coincido con muchos vecinos míos, y no sólo a ellos, sino al resto de la gente, le caemos muy bien los spanielsko, como ellos dicen. Aquí en general la gente es muy abierta y amable. A mí como me descuide me vienen y me sueltan unas parrafadas en eslovaco que para qué contaros, como un día en el museo… Bueno, otro día lo cuento.
Y también, esperar al 13 en la parada me ha permitido aprender los números en eslovaco. Debe de ser porque cuando llevo el gorro polar, la bufanda y el abrigo, quizá parezco una autóctona (si no, no me lo explico); todo el mundo me viene a preguntar a mí si ha pasado tal o cual autobús. Y yo al principio ni idea, contestaba que no hablaba eslovaco y punto, pero ahora ya controlo los números y hasta algunos horarios de bus que es un primor, vamos. A este paso me ficharán en la Compañía de Buses.
Bueno, me voy, que mi 13 pasa sólo dentro de 10 minutos.