¡Hay que ver! Tantos años en cursos de idiomas aquí y allá, tragando a duras penas horas interminables de "speaking" y "parler", para darse cuenta de la única y verdadera perogrullada en el mundo de los idiomas: la mejor manera de aprender es la pura y dura necesidad. Sí, ya sé que es una perogrullada mayúscula. La necesidad, la supervivencia es un insecto que surje como una chispa picándonos cuando menos lo esperábamos. Cada vez que suena el despertador de la necesidad nuestro cerebro se despierta y comienza a ponerse en forma, haciendo flexiones de vocablos, retorciendo gestos que ayuden a comunicarse. ¡Viva el idioma internacional! Nuestras orejas se alargan como las de Dumbo, y vamos siendo capaces de entender, de enfocar con nuestra linterna las palabras que antes estaban oscuras.
Esta es una reflexión que he hecho a veces, y que vuelvo a recordar ahora al repasar lo ocurrido en nuestro viaje de visita a la pequeña ciudad de Trstena , al norte de Eslovaquia. Junto con mis compañeras en el instituto pasamos en coche la frontera con Polonia, de excursión para visitar algunos rincones con encanto. Recuerdo sobre todo el precioso pueblo de madera de nombre Chocholow .
A la vuelta nos pararon en la frontera para pedirnos el pasaporte o DNI. Y yo despistada, sólo llevaba mi tarjeta de residencia en Kosice. En aquel momento me puse, creo, de color de un pimiento morrón. Y allí aparecieron los conocimientos de eslovaco nivel chapurreo, a mi rescate. Frases al rescate de la Pani profesora: "Ja pracojam tu" (perdón por la ortografía, seguro que ya nefasta), "ja som"...
Y nos dejaron pasar sin problemas. ¿Me habrían entendido? Sinceramente lo dudo, pero la verdad es que en aquel momento me vinieron a la cabeza un río de palabras posibles, por necesidad; y venga, ponte tú a elegir las adecuadas en dos segundos, sin que el de la aduana te mire raro, sin que digas "Quiero un kilo de tomates" en lugar de "Soy profesora, trabajo aquí". Hay que ver lo que despabila una con eso, con esos sustos.
En este sentido, he querido enlazar una página que escribe un Erasmus que acaba de aterrizar en Kosice, en esa ciudad tan fascinantemente extraña, tan mágica. Él también ha comenzado a hacer sus pinitos con la lengua, a iluminar las zonas oscuras. Le deseo mucha suerte en esta aventura. No sé cuál será su caso, pero el mío está claro: esas palabras aprendidas por necesidad están impresas en mi "disco duro", aunque el tiempo al final las vaya borrando.
Para aprender un idioma lo mejor es crear la necesidad; si tienes que sobrevivir, las neuronas se despiertan a 100 por hora.
P.D. Sigo sin poner la "s" correctamente en la palabra Kosice y otra, por pura vagancia. A ver si lo voy corrigiendo. ;-)
Autor: Dani
Fecha: 27/05/2008 12:25.
Autor: Kaia
Fecha: 28/05/2008 09:24.
Autor: Dani
Fecha: 04/06/2008 16:19.
Autor: Kaia
Fecha: 05/06/2008 09:17.
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