Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2007.
Vuelvo a "Eslovacaloca" después de dos meses y me encuentro con que la tengo bastante abandonada. No es que me olvide de seguir escribiendo, como reza el subtítulo del blog, sino que últimamente me da por escribir otras cosillas, minicuentos, concretamente. Hace unos meses descubrí una interesante página donde dan la oportunidad de publicar relatos. Sólo hay una condición, que esos relatos tengan como máximo 55 palabras. Me encanta la página y agradezco a su autor que nos permita publicar.
Así que he dejado brotar algunas ideas, que han dado como resultado pequeños relatos. Mientras sigo ordenando ideas sobre el slovensko tour, etc., estos minicuentos son gotas de tinta que se deja caer la pluma.
1) Ascensión o caída:
El golpe había sido demasiado fuerte. No se levantaría más. Los huesos y los años pesaban toneladas. La tierra le secaba la sangre de los labios. No, no era un héroe. Y el sol estaba ya tan lejano... y tan imposible.
Pero secó sus lágrimas y recompuso sus alas. E Ícaro, por fin, voló.
2) Sed:
Siempre tenían sed. Comenzaron secándonos. Pero poco a poco nos utilizaron, nos despellejaron, nos desangraron.
Bebieron su propia sangre... y desaparecieron.
Agonizando, preguntamos a los dioses cómo se llamaba esta fiera raza extinta, la que siempre tenía sed.
-Humanidad- respondieron.
3) El reloj amenazado:
-En guardia.
Y el reloj se quedó quieto, mudo ante la espada que lo amenazaba de muerte.
El valiente guerrero envainó, pero sin quitar el ojo del asustado amo del tiempo:
-Mientras me sienta joven nadie me vencerá.
Y orgulloso, sopló sus 80 velas de la tarta.
4) La tabla de dividir:
Después de abandonar el Oravsky Hrád, nos despedimos momentáneamente de Eslovaquia. Hacia el norte nos esperaba Polonia, y dos visitas más del Slovensko Tour 2005. Polonia es una bella vecina de Eslovaquia que nos ofreció una moneda con la que jugar, una moneda con una cara luminosa y otra sombría: Cracovia fue la cara luminosa, y Auswich-Birkenau la sombría.
Comenzamos por la cara sombría de Auswich. De camino al recinto que en un día fue campo de concentración, intentaba rebuscar una sensación, imaginarme el horror. Los minutos pasaron intentando buscar color a la tristeza, y al llegar me encontré con un lugar aparentemente aséptico, callado, aun respetuoso. Está rodeado de árboles y un pequeño parque con bancos. A unos metros hay algún restaurante y una tienda de libros, dejando una distancia prudencial. Así, el primer color que me vino a la mente es el del respeto silencioso.
Mientras pensaba aquello de “el hombre es un lobo para el hombre”, me fije en el cartel que se conserva a la entrada. Parece que nos hablara con su lema de “el trabajo hace libres”. Y al franquearlo, me asaltaban imágenes difusas de caras y pies de niebla.
Anduve por una calle, vi un patíbulo y una o dos salas. Todo eso fue lo que vi con los ojos. Volví con Dani al coche que habíamos dejado aparcado cerca del restaurante. Y esperé a que llegaran los demás.
Me superó el lugar, la sensación aplastante de tristeza. Y el silencio.
Lo que sé que hay dentro de los barracones de Auswich me lo han contado o lo he leído después. Fue muchísimo más lo que sentí de lo que llegué a ver. Con todo, es una de esas visitas que deberían hacerse, por lo menos para mostrar episodios que no deberían repetirse jamás.

La segunda cara que vimos de Polonia (nos faltó ver por ejemplo Varsovia) estalla de luz plateada y ámbar. Cracovia tiene nombre de pálida dama antigua y esconde entre sus velos un encanto que enamora. Se mira vanidosa en las aguas del río Vistula, al sur, cerca de la frontera con la República Checa. Con más de 700000 habitantes y un pasado de capital del país, la ciudad palpita y hace que el corazón del viajero lata más rápido, subyugado por su belleza inmemorial, mudo, sin palabras.
La ciudad sabe transformarse, como un camaleón al gusto del paisaje. Por eso, la guapa Cracovia sabe ser caldo de cultivo de la ciencia, pero también dulce musa de artistas y poetas, que acaban perdidos en esos ojos plateados. También es atractiva para los turistas de medio mundo, rendidos a sus pies. En fin, nuestra pequeña dama Cracovia tiene muchos, muchos novios.
Y los aguerridos viajeros del Slovensko Tour, atraídos por su encanto, decidieron conscientemente perderse entre los recovecos de sus calles y sus jardines. Una vez dejadas las mochilas en el hostal Mama´s , en pleno centro, la conquista daba su comienzo.
Visitaron la espectacular catedral, una joya levantada en la colina Wawel, donde sacaron mil fotos y siguieron una visita guiada demasiado rápida, que nos les permitió disfrutar del poderío del lugar.
Pero quizá el amuleto del éxito de nuestra dama reside en su plaza del mercado, en el centro, un corazón comercial de 200 metros rodeado de edificios de cuento de hadas. La plaza es como una caja secreta llena de piedras de colores, rodeada de palomas a las que la gente alimenta con pan y palomitas. Dentro, en el mercado, se alinean los puestos donde entre otras cosas se puede comprar ámbar y plata, además de artesanía en madera.
Si tuviera que elegir un lugar para inspirarme, sería esta plaza. Me sentaría en uno de los bancos y miraría pasar las horas. Ya sea vestida de día o de noche, puedo decir que no conquistamos Cracovia, sino que la dama nos conquistó a nosotros.
P.D. Un enlace a una simpática web creada por una guía profesional de la ciudad.
¡Hay que ver! Tantos años en cursos de idiomas aquí y allá, tragando a duras penas horas interminables de "speaking" y "parler", para darse cuenta de la única y verdadera perogrullada en el mundo de los idiomas: la mejor manera de aprender es la pura y dura necesidad. Sí, ya sé que es una perogrullada mayúscula. La necesidad, la supervivencia es un insecto que surje como una chispa picándonos cuando menos lo esperábamos. Cada vez que suena el despertador de la necesidad nuestro cerebro se despierta y comienza a ponerse en forma, haciendo flexiones de vocablos, retorciendo gestos que ayuden a comunicarse. ¡Viva el idioma internacional! Nuestras orejas se alargan como las de Dumbo, y vamos siendo capaces de entender, de enfocar con nuestra linterna las palabras que antes estaban oscuras.
Esta es una reflexión que he hecho a veces, y que vuelvo a recordar ahora al repasar lo ocurrido en nuestro viaje de visita a la pequeña ciudad de Trstena , al norte de Eslovaquia. Junto con mis compañeras en el instituto pasamos en coche la frontera con Polonia, de excursión para visitar algunos rincones con encanto. Recuerdo sobre todo el precioso pueblo de madera de nombre Chocholow .
A la vuelta nos pararon en la frontera para pedirnos el pasaporte o DNI. Y yo despistada, sólo llevaba mi tarjeta de residencia en Kosice. En aquel momento me puse, creo, de color de un pimiento morrón. Y allí aparecieron los conocimientos de eslovaco nivel chapurreo, a mi rescate. Frases al rescate de la Pani profesora: "Ja pracojam tu" (perdón por la ortografía, seguro que ya nefasta), "ja som"...
Y nos dejaron pasar sin problemas. ¿Me habrían entendido? Sinceramente lo dudo, pero la verdad es que en aquel momento me vinieron a la cabeza un río de palabras posibles, por necesidad; y venga, ponte tú a elegir las adecuadas en dos segundos, sin que el de la aduana te mire raro, sin que digas "Quiero un kilo de tomates" en lugar de "Soy profesora, trabajo aquí". Hay que ver lo que despabila una con eso, con esos sustos.
En este sentido, he querido enlazar una página que escribe un Erasmus que acaba de aterrizar en Kosice, en esa ciudad tan fascinantemente extraña, tan mágica. Él también ha comenzado a hacer sus pinitos con la lengua, a iluminar las zonas oscuras. Le deseo mucha suerte en esta aventura. No sé cuál será su caso, pero el mío está claro: esas palabras aprendidas por necesidad están impresas en mi "disco duro", aunque el tiempo al final las vaya borrando.
Para aprender un idioma lo mejor es crear la necesidad; si tienes que sobrevivir, las neuronas se despiertan a 100 por hora.
P.D. Sigo sin poner la "s" correctamente en la palabra Kosice y otra, por pura vagancia. A ver si lo voy corrigiendo. ;-)
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/